Los bancos y cajas: guerra hipotecaria por los mejores clientes

Siempre ha habido clases. Así lo asegura el refranero español y ahora también lo demuestra la banca, que ha iniciado una nueva guerra hipotecaria pero esta vez sólo para los mejores clientes.

La crisis financiera ha eliminado del mercado las interesantes ofertas de préstamos para la compra de vivienda que había hasta mediados del año pasado. Ya no se encuentran, para el común de los clientes, créditos al Euribor más un diferencial de 0,2 puntos. Ahora son más caros porque las entidades no tienen la facilidad de recabar fondos que tenían entonces y porque la situación económica no es la que era. Para las nuevas hipotecas, el tipo medio a aplicar es del Euribor más 0,5 puntos. De ahí para arriba dependiendo de la solvencia financiera del que la solicita.

Las turbulencias han provocado paralelamente un efecto casi contrario: una guerra hipotecaria, pero sólo para los mejores clientes, los que tienen posibilidad de hacer frente a su hipoteca sin problemas y, al tiempo, ahorrar en el plan de pensiones, pagar un seguro de vida y uno del hogar, y tener un importante volumen de gasto con la tarjeta de crédito.

Imprevista pero racional

Aunque inesperada, esta guerra tiene sentido. La hipoteca es uno de los productos que más vinculan a un cliente con una entidad financiera y, además, uno de los más rentables. Hasta ahora, era el pilar de crecimiento del sector financiero español, que con estas nuevas ofertas para los mejores clientes quiere compensar el descenso de contrataciones que se está produciendo por la subida del Euribor, por la desaceleración del mercado inmobiliario, por las peores condiciones económicas de las familias y por la mayor prudencia de la banca a la hora de concederlas.

Con ese objetivo, han aparecido en el mercado ofertas tan competitivas como la de Deutsche Bank, Euribor más 0,17 puntos (0,12 puntos si se contrata por Internet), o la de ActivoBank, con un diferencial de 0,22 puntos.

Pero no están al alcance de todo el mundo. Para que las concedan, hay que contratar un seguro de vida que ronda los 400 euros al año, gastar con la tarjeta más de 3.000 euros al año, aportar otros 3.000 euros al plan de pensiones, domiciliar la nómina y tener fondos en la cuenta corriente, condiciones que están reservadas sólo para unos pocos hipotecados.

Banco Santander, pionero de nuevo

Como en tantas otras ocasiones, esta guerra la inició Banco Santander. Mientras la mayoría de las entidades retiraban sus mejores ofertas, la entidad presidida por Emilio Botín anunció una hipoteca al Euribor más un diferencial de 0,25 puntos. Su intención era robar 50.000 hipotecas a otras entidades, aunque con la condición de que tuvieran más de seis años de antigüedad y que no hubieran tenido ni un solo impago. Las de calidad.

Fuente: publico.es

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